Gatito
mío llegaste sin Yo esperarte y al instante de verte ya te
quería, te
quería aún
siendo niña, soñaba contigo, dormía contigo,
jugaba contigo.
Tienes
la elegancia felina que te hace adorable, la fiereza temible que te
hace respetable, tus garritas finas pueden ser duras para defenderte
pero tienes la ternura de un niño, la suavidad de una madre y la
dulzura de la miel.
Tus
ojitos hermosos me
cutivaron, tu
naricita fría me encanta, tus bigotitos largos te dan la gracia
y tus
orejitas altivas un toque de distinción. Tu andar es sinuoso son
tu
colita alzada y tu bello perfil, tienes la figura y la majestad de
un
Rey.
Gatito
Mío , como te
quiero, como te extraño,
como te adoro.
Ayer
te lloré como a un
hijo recién nacido aún sabiendo
que te perdía . Sollocé el por qué de la
Felicidad tan efímera y anhelé
con todo mi corazón el no haberte perdido y pedí al cielo
que hubiese
algo que no se muera nunca, entre lágrimas comprendí que
era solo Mi
Amor el que podía ser el Inmortal.
Gatito
lindo, Michito
Mío, te quise porque eras mío y supiste que te adoraba,
te dejé que me
arrullaras y tu ronroneo me encandiló, que Felicidad siento
porque
fuiste libre y confiaste tu sueño en mi pecho, vagaste
plácido y
tranquilo sabiendo que a mi lado tu seguridad era total. Tus
saltos y
piruetas fueron mi fantasía realidad, adoré tus patitas
carnosas y
sensibles, tus pequeños brincos con vuelta de cabeza y pancita
arriba
me hicieron reir, tus garritas arañando todo, clavando todo,
acariciando todo y midiendo su fuerza para no dañar.
Tu
lenguita casi acariciando mi cara me sorprendió por tu
delicadeza, tu
ronroneo sobre mi oreja me hizo soñar y tu andar sobre mi pelo
fué casi
un sueño celestial, que delicado, que tierno, que dulce puedes
ser.
Gracias
por dejar que te quisiera, por dejarte bañar, por acariciar tu
pelito
de blanco y miel, por cerrar tus ojitos diciendome que Feliz soy,
porque los gatitos lindos como Tú también saben conocer
la Felicidad.
Tú
serás mi primer Gatito, mi dulce Gatito, mi gatito que
murió, pero que
se hizo un rinconcito muy hondo en mi corazón donde
estarás maullando y
sabrás que cuando ésto suceda, Yo también te
contestaré maullando como
cuando te llamaba y corrías a mí diciendo mau mau, y
así siempre nos
encontraremos porque en el mundo real del Espíritu sólo
hay encuentros y nunca despedidas.
Gatito lindo, marroncito,
tiernito, suavecito.
23/03/02
Ana
Aliaga
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